Blog de estudio de Practica Investigativa formativa II hecho por Gloria E Martinez, Ana Luz Zapata y Carolina Gaviria
sábado, 29 de abril de 2017
Otras Conclusiones...
Artículo de opinión
Uno de los alimentos más importantes que una
madre le suministra a su hijo es la leche materna, debe dársela con mucha
frecuencia, ya que este le ayudara a contrarrestar mediante la comida sus
emociones negativas.
Conclusion....
Los alimentos provocan reacciones emocionales
que generan secreciones de endorfinas o de dopaminas, los hidratos de carbono y
las grasas provocan alteraciones en los sistemas de neurotransmisores y
hormonales que alteran el estado emocional y reducen el estrés.
viernes, 28 de abril de 2017
CANCION
CANCION SOBRE ANOREXIA VIDEO YOU TUBE
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ARTICULOS
La anorexia infantil, un
peligro creciente
Entre las causas están la genética,
el temperamento y la relación familiar.
La baja de peso repercute más en el
organismo de los niños y les causa desequilibrios profundos.
Foto:
123RF
Expertos en anorexia, bulimia y obesidad –algunos
de los trastornos ligados a la alimentación– están alarmados. Y la principal
causa es la anorexia. Lo que antes era un peligro solo en la adolescencia
–rara vez antes de los 12 años– hoy se interna en plena infancia y está
afectando a niños a partir de los 6, 7 u 8 años. A veces antes.
La pediatra Verónica Gaete, jefa del
Centro de Adolescentes de Clínica Las Condes y presidenta de la Corporación
SerJoven de Chile, señala que el incremento de la anorexia a edades cada vez
más tempranas está muy relacionado con una sociedad donde el exitismo es
tremendo.
“En el caso de las adolescentes, como
se ha ido adelgazando cada vez más el modelo de belleza, se trata de una
flacura que la mayoría no puede alcanzar sin enfermarse”, dice.
‘Appetite’, revista británica de
investigación internacional en temas de Alimentación, publicó este año un
estudio centrado en los factores de riesgo en la infancia y la adolescencia. La
investigación trabajó con 262 niñas y 254 niños, porque –y eso es otra novedad–
hoy la anorexia y otros males alimentarios ganan terreno en la población
infantil masculina.
Entre las causas de la anorexia
infantil están la genética, un apego inseguro al nacimiento, el temperamento y
la relación familiar. Pero hay factores externos peligrosamente influyentes. Si
la publicidad y los medios ensalzan imágenes irreales –hombres y mujeres de
rostro y cuerpo perfectos por el Photoshop–, las redes sociales les otorgan un
sentido de realidad.
Los expertos señalan especialmente a
redes como Facebook e Instagram. La tarea de salir adelante, dicen los
estudiosos, está no solo en manos infantiles, también en las adultas que los
cuidan.
MARÍA CRISTINA JURADO
EL MERCURIO (Chile) - GDA
EL MERCURIO (Chile) - GDA
Vivir con trastornos
alimenticios a los 40
Las dietas excesivas y la presión
social llevarían a caer en ellos, dicen expertos.
Han aumentado los diagnósticos de
anorexia, bulimia y otros desórdenes, en el mundo.
Marta siempre hizo dietas, fue flaca
y le interesaba verse bien. A los 38 años se obsesionó con las maratones, ir al
gimnasio y entrenarse. Pero el detonante de su trastorno de la alimentación fue
la muerte de su marido a sus 45 años.
“Ahí dejé de comer y me empecé a hinchar. El médico a domicilio me dio diuréticos y me encantaron porque empecé a perder más peso. Comía solo verduras y ensaladas. Al principio me sentía bien, pero al tercer año ya no me podía levantar de la cama y me tuvieron que internar”, dice esta mujer que hoy reconoce haber tenido anorexia.
“Ahí dejé de comer y me empecé a hinchar. El médico a domicilio me dio diuréticos y me encantaron porque empecé a perder más peso. Comía solo verduras y ensaladas. Al principio me sentía bien, pero al tercer año ya no me podía levantar de la cama y me tuvieron que internar”, dice esta mujer que hoy reconoce haber tenido anorexia.
Abusó de diuréticos y laxantes y
llegó a pesar 37 kilos. Al ser internada tenía el potasio y el sodio por el
piso, se le caía el pelo y no tenía energía para nada. Hoy, está en proceso de
recuperación, pesa 44 kilos y encontró un nuevo sentido a su vida: ayudar a
mujeres con problemas psicológicos.
Como ella, son cada vez más las mujeres a las que se les diagnostica un trastorno alimentario entre sus 40 y 50 años. Puede que lo hayan padecido durante años sin haber buscado ayuda, que hayan sido tratadas en su juventud y haber tenido una recaída o haberlo desarrollado por primera en su adultez.
Como ella, son cada vez más las mujeres a las que se les diagnostica un trastorno alimentario entre sus 40 y 50 años. Puede que lo hayan padecido durante años sin haber buscado ayuda, que hayan sido tratadas en su juventud y haber tenido una recaída o haberlo desarrollado por primera en su adultez.
Sin nombre, por ahora
“Es algo que vengo viendo en el consultorio
en los últimos cinco años. Hace poco interné a tres pacientes de 50 años con
bajo nivel de sodio y potasio, con riesgo de paro cardiaco”, explica Juana
Poulisis, psiquiatra y autora del libro Los nuevos trastornos alimentarios.
“Con la menopausia las dietas restrictivas que venían haciendo no les alcanza y
recurren a cualquier cosa, desde tratamientos estéticos, cirugías, hasta
preparados para adelgazar aduciendo que son naturales, pero que contienen
anfetaminas, diuréticos, hormona tiroidea y terminan descompensándose, adictas
o intoxicadas”.
Stella Maris García, nutricionista, dice que tienen un perfil para desarrollar un trastorno de la alimentación: “Siempre fueron dietantes, inquietas, que siguieron la moda de estar bien y que en su edad menopáusica se les dispara esta tendencia”, asegura.
Son muchos los factores de estrés que ocurren en la mitad de la vida de estas mujeres y que dan comienzo a trastornos alimenticios o a su reaparición. Por ejemplo, divorcios, dificultades para realizar su rol materno, la muerte de los padres o pareja, problemas en la carrera profesional y económicos, síndrome de nido vacío o cambios emocionales y fisiológicos por variaciones hormonales.
“Con la menopausia, hay mujeres que fueron flacas y que se empiezan a sentir incómodas con los cambios en su cuerpo. Se conjugan con los replanteos existenciales, la presión social a no envejecer, el deterioro físico que empiezan a tener y el estrés de seguir produciendo, y esto hace que tiendan a estar más obsesivas por la imagen”, afirma Alicia Alemán, psicóloga dedicada a atender trastornos alimentarios.
Para Sandra, cumplir 40 años fue un antes y un después. Se sentía fea, vulnerable, el trabajo le demandaba más de lo que quería y no podía manejar la presión. Le diagnosticaron hipotiroidismo, aumentó de peso y su cuerpo cambió.
“Tuve miedo de perder el control y, de alguna manera, puse la misma energía que ponía en el trabajo en manejar mi alimentación. Me obsesioné, mi ánimo dependía de lo bien controlada que había estado y la cantidad de ejercicio que había hecho. Se transformó en mi tema de conversación, horas frente al espejo denigrándome, no toleraba estar en mi cuerpo. No me sentía atractiva y creía que mi marido ya no estaba interesado en mí”, dice Sandra, que tomaba más dosis de hormona tiroidea para acelerar su metabolismo, creyendo que no tendría consecuencias negativas.
Un día se desmayó en su clase de spinning. Cuando le hicieron el electrocardiograma, le encontraron una arritmia y sus valores tiroideos desestabilizados. Al salir de la clínica, su marido la acompañó a una consulta psicológica y hoy está en proceso de recuperación.
Stella Maris García, nutricionista, dice que tienen un perfil para desarrollar un trastorno de la alimentación: “Siempre fueron dietantes, inquietas, que siguieron la moda de estar bien y que en su edad menopáusica se les dispara esta tendencia”, asegura.
Son muchos los factores de estrés que ocurren en la mitad de la vida de estas mujeres y que dan comienzo a trastornos alimenticios o a su reaparición. Por ejemplo, divorcios, dificultades para realizar su rol materno, la muerte de los padres o pareja, problemas en la carrera profesional y económicos, síndrome de nido vacío o cambios emocionales y fisiológicos por variaciones hormonales.
“Con la menopausia, hay mujeres que fueron flacas y que se empiezan a sentir incómodas con los cambios en su cuerpo. Se conjugan con los replanteos existenciales, la presión social a no envejecer, el deterioro físico que empiezan a tener y el estrés de seguir produciendo, y esto hace que tiendan a estar más obsesivas por la imagen”, afirma Alicia Alemán, psicóloga dedicada a atender trastornos alimentarios.
Para Sandra, cumplir 40 años fue un antes y un después. Se sentía fea, vulnerable, el trabajo le demandaba más de lo que quería y no podía manejar la presión. Le diagnosticaron hipotiroidismo, aumentó de peso y su cuerpo cambió.
“Tuve miedo de perder el control y, de alguna manera, puse la misma energía que ponía en el trabajo en manejar mi alimentación. Me obsesioné, mi ánimo dependía de lo bien controlada que había estado y la cantidad de ejercicio que había hecho. Se transformó en mi tema de conversación, horas frente al espejo denigrándome, no toleraba estar en mi cuerpo. No me sentía atractiva y creía que mi marido ya no estaba interesado en mí”, dice Sandra, que tomaba más dosis de hormona tiroidea para acelerar su metabolismo, creyendo que no tendría consecuencias negativas.
Un día se desmayó en su clase de spinning. Cuando le hicieron el electrocardiograma, le encontraron una arritmia y sus valores tiroideos desestabilizados. Al salir de la clínica, su marido la acompañó a una consulta psicológica y hoy está en proceso de recuperación.
Problema mundial
Si bien el fenómeno no cuenta con
estadísticas que permitan tener una radiografía certera, la tendencia es
global. En el Reino Unido se está investigando, por primera vez, la prevalencia
de los trastornos de la alimentación en una muestra de adultas. Los resultados
se publicaron recientemente en un nuevo estudio de la BMC Medicine.
Fueron observadas 5.320 mujeres de mediana edad y se descubrió que el 3 por ciento sufre de un tipo activo de trastorno alimentario, una cifra superior a la que se esperaba cuando se comenzó a investigar esta tendencia.
Nadia Micali, del Departamento de Psiquiatría de la Icahn School of Medicine en el Mount Sinai, de Nueva York, y autora principal del estudio, señala que “este demuestra que los trastornos alimentarios no se limitan solo a las primeras décadas de la vida y que tanto los crónicos como los que recién aparecen se tornan evidentes en la mediana edad”.
De hecho, el estudio descubrió que alrededor del 15,3 por ciento de las mujeres señaló que había sufrido de trastorno alimentario en algún momento de sus vidas, y el 3,6 por ciento dijo que los padeció en los últimos 12 meses.
“Estamos atravesados por una cultura de la inmediatez, entonces la sensación de quedar vacías o tener la panza chata hace que estas mujeres abusen de los laxantes o diuréticos, que en realidad no sirven para adelgazar. Tienen un primer efecto de pérdida de líquido pero en el largo plazo son muy nocivos. Lo primero que me preguntan cuando llegan a la consulta es cómo pueden bajar las llantas. Y en realidad, el objetivo es que puedan aprender a convivir con ellas. Hay que poner en la balanza si privilegiamos tener una masa muscular aceptable o tener un cuerpo de Barbie a los 60 años”, dice García.
Fueron observadas 5.320 mujeres de mediana edad y se descubrió que el 3 por ciento sufre de un tipo activo de trastorno alimentario, una cifra superior a la que se esperaba cuando se comenzó a investigar esta tendencia.
Nadia Micali, del Departamento de Psiquiatría de la Icahn School of Medicine en el Mount Sinai, de Nueva York, y autora principal del estudio, señala que “este demuestra que los trastornos alimentarios no se limitan solo a las primeras décadas de la vida y que tanto los crónicos como los que recién aparecen se tornan evidentes en la mediana edad”.
De hecho, el estudio descubrió que alrededor del 15,3 por ciento de las mujeres señaló que había sufrido de trastorno alimentario en algún momento de sus vidas, y el 3,6 por ciento dijo que los padeció en los últimos 12 meses.
“Estamos atravesados por una cultura de la inmediatez, entonces la sensación de quedar vacías o tener la panza chata hace que estas mujeres abusen de los laxantes o diuréticos, que en realidad no sirven para adelgazar. Tienen un primer efecto de pérdida de líquido pero en el largo plazo son muy nocivos. Lo primero que me preguntan cuando llegan a la consulta es cómo pueden bajar las llantas. Y en realidad, el objetivo es que puedan aprender a convivir con ellas. Hay que poner en la balanza si privilegiamos tener una masa muscular aceptable o tener un cuerpo de Barbie a los 60 años”, dice García.
Factores de estrés en la adultez
Divorcio
Problemas de relación
Dificultades en su rol de padres
Muerte de los padres
Dificultades en la carrera profesional
Dificultades económicas
Síndrome de nido vacío
Cambios emocionales y fisiológicos debido a variaciones hormonales en la menopausia
Miedo a envejecer
Deseo de verse más joven y más delgada de lo que la edad permite
Problemas de relación
Dificultades en su rol de padres
Muerte de los padres
Dificultades en la carrera profesional
Dificultades económicas
Síndrome de nido vacío
Cambios emocionales y fisiológicos debido a variaciones hormonales en la menopausia
Miedo a envejecer
Deseo de verse más joven y más delgada de lo que la edad permite
El problema de la aceptación social
En los casos de las adultas, la
aceptación funciona como un gran enemigo. El “qué flaca estás” que reciben de
su entorno sirve no solo como incentivo para seguir por el mismo camino, sino
que exacerba el problema.
Según la nutricionista Maris García, el trasfondo sigue siendo social y tiene que ver con que las personas no pueden reconocer el tiempo vivido. “Y una mujer de 50 tiene que reconocer su edad y vivir con la falta de hormonas, cansándose más, haciendo un ejercicio físico programado, con un plan de alimentación que cubra su calcio y su hierro”. Y Alicia Alemán afirma que “el problema es que estamos poco acostumbrados a la aceptación de nuestras etapas vitales. Nos falta entender que atravesarlas está bien y es maravilloso”.
MICAELA URDINEZ
La Nación (Argentina)
Según la nutricionista Maris García, el trasfondo sigue siendo social y tiene que ver con que las personas no pueden reconocer el tiempo vivido. “Y una mujer de 50 tiene que reconocer su edad y vivir con la falta de hormonas, cansándose más, haciendo un ejercicio físico programado, con un plan de alimentación que cubra su calcio y su hierro”. Y Alicia Alemán afirma que “el problema es que estamos poco acostumbrados a la aceptación de nuestras etapas vitales. Nos falta entender que atravesarlas está bien y es maravilloso”.
MICAELA URDINEZ
La Nación (Argentina)

Pese
al tratamiento, los pacientes con anorexia pueden sufrir secuelas
Tras la terapia, algunos mantienen un sistema de
recompensa elevado a la inanición y al deseo de estar más delgadas, comparado
con población libre de trastorno
Imprimir
La obsesión patológica por perder peso. La distorsión de ver una imagen
que no es real. La anorexia es un trastorno que no solo afecta a los kilos, parte muy
importante, ya que la pérdida sistemática de peso puede llevar a la muerte de
la persona que la padece, pero también el daño incipiente en el cerebro del
chico o chica con este trastorno alimentario. De difícil solución, pero
posible, exige un tratamiento global de la persona que actúe sobre su estado
físico, social y emocional.
Según el DSM-V, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos
mentales y biblia para los psiquiatras y psicólogos, la anorexia se produce
cuando la persona cumple una serie de criterios en relación con la
sintomatología que presenta, referidos al rechazo a mantener el peso corporal
igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla; al
miedo intenso a ganar peso o convertirse en obeso, a la distorsión de la imagen
corporal y a la presencia de amenorrea en mujeres -desaparición de la
menstruación-, entre otros. El criterio de gravedad se basa fundamentalmente en
el percentil del Índice de Masa Corporal, según sea un niño o un adolescente
quien padece este trastorno.
Se estima que en Estados Unidos al menos 30 millones de personas de
todas las edades y géneros sufren un trastorno alimentario y de ellos casi un
1% de su población padece anorexia. Una de cada cinco muertes producidas por
este trastorno son suicidios. En España las estadísticas arrojan datos
escalofriantes: se estima que una de cada 100 adolescentes padece anorexia
nerviosa, según datos de la
Cruz Roja.
Sin causa conocida, pudiendo ser esta genética o conductual, uno de los
efectos secundarios negativos y más estudiados que tiene la anorexia es su
afección en el sistema nervioso, tanto al cerebro como a los nervios
neuronales. La mayoría de las anorexias conviven de la mano con trastornos de
ansiedad
Emma
Thompson: “La presión por la delgadez en Hollywood empeora”
La interprete confiesa que estuvo a punto de
abandonar 'Retorno a Brideshead' por la presión de los productores a una
compañera de reparto para que adelgazara
Emma Thompson, de 57 años,
ha revelado que estuvo a punto de abandonar el rodaje de la película Retorno
a Brideshead (2008) porque sentía que una actriz, compañera de reparto
estaba siendo presionada por los productores para adelgazar. Thompson no
mencionó a qué actriz se refería, pero calificó la presión ejercida sobre las
intérpretes como "malvada" y aseguró que el problema está empeorando
en la industria del cine. La actriz protagonizó esta película, basada en la
novela de Evelyn Waugh de 1945, junto a Hayley Atwell, sir Michael Gabón, Ben
Wishaw y Felicity Jones.
La dos veces ganadora de un Oscar aseguró en una entrevista que conoce
estrellas femeninas que "simplemente no comen" y sostuvo que esta
presión es habitual en la industria cinematográfica. En sus declaraciones al
medio digital sueco Skavlan, Thompson también aseguró: "Hay tantos niños y
niñas, y actrices que son muy, muy delgadas, que tienen 30 años y simplemente
no comen. Había una chica maravillosa con la que trabajaba en Retorno a
Brideshead. Los productores le dijeron: '¿Quieres perder algo de peso?'.
Era absolutamente exquisita. Les dije: 'Si le dices esto otra vez, de cualquier
manera, dejaré el rodaje'. Es malo lo que está pasando ahí fuera y está
empeorando".
Thompson explicó que una de las razones por las que nunca se ha mudado a
Los Ángeles pese a tener muchas ofertas de trabajo es porque se siente
"demasiado gorda" cuando visita la ciudad. "Es un lugar extraño
y no podría vivir allí", dijo.
La actriz, que es una ferviente activista, también ha
abanderado la lucha contra la dictadura de la eterna juventud y se ha
pronunciado en contra de la cirugía estética y tratamientos extremos. "El bótox
para mí sería una terrible traición hacia todo en lo que creo. No le veo ningún
sentido. Tengo la edad que tengo, ¿qué tiene de malo? Me encantaría poder
lavarle el cerebro a todas las mujeres del mundo y explicarles que no importa
su aspecto. Es una obsesión insana", declaró a la web Bangshowbiz
al cumplir los 50 años.
PELICULAS RECOMENDADAS
Likeness,
un asombroso cortometraje sobre desórdenes alimenticios
Protagonizado por Elle
Fanning y dirigido por el magnífico Rodrigo Prieto.
Transtornos como la bulimia y la anorexia son
preocupantes, pero a través del cortometraje “Likeness”
se nos muestra como una realidad seriamente perturbadora para quienes
están sumergidos en la problemática de la imagen sobre sí mismos.
En ocho minutos Elle Fanning protagoniza, bajo la
dirección del aclamado Rodrigo Prieto, escenas que tocan directamente la llaga
de una de las causas que originan estos desórdenes: la idealización del
cuerpo inspirado en los modelos de las revistas y de la industria de la
moda; siendo en una atmósfera de las más decadentes del mundo fashionista
donde se desarrolla la historia.
Aparte de admirar su realización, el corto logra
transmitirnos la inquietante ansiedad en la piel de Fanning quien:
Lucha
con la percepción de sí misma y nos desafìa a considerar el rol de la sociedad
al presentar una imagen idealizada del cuerpo femenino
Se tiene que ser bastante indolente para seguir
negando que estos prototipos influyen
significativamente en los estándares de belleza y posteriormente
en la salud de jóvenes que no identifican la brecha entre la vida real y la de
las pasarelas.
El cortometraje, que a la vez recaba la experiencia
de la hija del director y los transtornos alimenticios sufridos en su
adolescencia, fue hecho en colaboración con la organización filantrópica Candescent
Films para sacudir y sensibilizar sobre esta
problemática, y sin duda lo han logrado magistralmente.
No dejes de verlo y, aunque auguramos que te dejará
sin palabras, no olvides comentarnos tu percepción.
Sharing the Secret es una película estadounidense para la
televisión estrenada el 10 de mayo de 2000, dirigda por Katt Shea con el guión
de Lauren Currier, protagonizada por Alison Lohman. Originalmente se estrenó en
el canal de televisión CBS en Estados Unidos, también ha sido emitida por el
canal de televisión por cable Lifetime Network. En 2001, la película ganó el
Premio Peabody por su "impresionante, conmovedora y realista retrato de
una adolescente en crisis."
Película sobre la bulimia.
Trama
Trata sobre una adolescente que lucha en contra de un desorden alimenticio y sobre como intenta vencer la enfermedad. Constantemente está comiendo en exceso y vomitando, bulimia, y eventualmente pierde el control sobre sus hábitos alimenticios, pero ello lo esconde de todas las personas que la rodean. Poco a poco pierde la batalla y la voluntad de vivir, lo que hace que su madre tome medidas drásticas.
Película sobre la bulimia.
Trama
Trata sobre una adolescente que lucha en contra de un desorden alimenticio y sobre como intenta vencer la enfermedad. Constantemente está comiendo en exceso y vomitando, bulimia, y eventualmente pierde el control sobre sus hábitos alimenticios, pero ello lo esconde de todas las personas que la rodean. Poco a poco pierde la batalla y la voluntad de vivir, lo que hace que su madre tome medidas drásticas.
Película completa, inglés
Elenco
Mare Winningham ... Dr. Nina Moss
Alison Lohman ... Beth Moss
Lawrence Monoson ... Phil Paige
Mary Crosby ... Irene
Diane Ladd ... Nina's Mother
Tim Matheson ... John Moss
Camryn Grimes ... Rachel
Brighton Hertford ... Sophia
Recepción
Las películas para la televisión, a diferencia de las películas estrenadas en el cine, no suelen tener críticas en los grandes medios, pero la generalidad de las críticas que recibió esta película fueron positivas. El sitio de recopilación de críticas Rotten Tomatoes señala que a través del rating que le dan los usuarios del sitio a la película, esta obtiene un 54% de críticas positivas. El popular sitio sobre trastornos alimenticios, el blog Disordered Times puso a la película en el quinto lugar de su lista de las mejores películas sobre el tema, diciendo que es "una de las mejores películas de todos los tiempos sobre este trastorno alimenticio," y que "no exagera para lograr el 'shock en sus espectadores,' ni pone al trastorno en una luz glamorosa..."[10] Críticas personales de los usuarios de sitios como Internet Movie Database y Amazon UK también han sido positivas por lo realista y correcta interpretación de este serio trastorno.
Enlaces y temas de Interes
Tanto la obesidad como el bajo peso, vinculados a mayor riesgo de migraña
Tanto la obesidad como el bajo peso se asocian con un mayor riesgo de migraña, según un metanálisis publicado en Neurology, la revista médica de la Academia Americana de Neurología. Los investigadores examinaron todos los estudios disponibles sobre el índice de masa corporal (IMC) y la migraña.
“Debido a que la obesidad y el bajo peso son potencialmente factores de riesgo modificables para la migraña, la conciencia de estos factores de riesgo es vital tanto para las personas con migraña como para los médicos –dice el autor del estudio, B. Lee Peterlin, de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, y miembro de la Academia Americana de Neurología–. Se necesita más investigación para determinar si los esfuerzos para ayudar a las personas a perder o ganar peso podrían reducir su riesgo de migraña”.
En el metanálisis se incluyeron 12 estudios con 288.981 participantes. Cuando los investigadores recopilaron todos los resultados y se ajustaron por edad y sexo, encontraron que las personas obesas eran 27% más propensas a tener migraña que las personas de peso normal. Las personas con bajo peso eran 13% más propensas a tener migraña que las personas de peso normal.
lee mas en ... http://www.comermejor.com.uy/
HISTORIAS REALES SOBRE ANOREXIA
Thayrinne Machado Brotto, con apenas 46 kilos de peso, murió en la madrugada del día 1 de enero en un hospital de la ciudad de Sao Gonzalo, un suburbio de Río de Janeiro, como consecuencia de los problemas que sufría desde hacía meses en su afán por adelgazar para ajustarse a los cánones impuestos por la moda. La familia descubrió que la joven forzaba los vómitos después de comer hace seis meses, cuando comenzó a tener problemas de salud y en la escuela, reseña el periódico.
"Ella era muy estudiosa, pero reconoció que no estaba consiguiendo concentrarse en las clases. Entonces admitió que tenía bulimia y pidió que la ayudáramos", dijo la madre de la adolescente. Pese al tratamiento psicológico que inició y a las consultas con especialistas en nutrición, el estado de salud de la joven se fue agravando, con desmayos y otros síntomas, hasta que tuvo que ser ingresada en el hospital, en el que murió.
lee e informate de mas en http://espacioatusalud.blogspot.com.co
El más reputado psicólogo de la comida te enseña a adelgazar sin hacer dieta
Se trata de pequeños trucos psicológicos que pueden ayudarnos a comer mejor y que muchas personas han integrado ya en su día a día. Lo que no mucha gente sabe es que todos ellos son fruto de las investigaciones de Brian Wansink, el más reputado psicólogo de la alimentación del mundo.
La carrera de Wansink es brillante. En 1990, con 30 años, se doctoró en el estudio del comportamiento de los consumidores por la Universidad de Stanford; en 1997 abrió su famoso Food and Brand Lab en la Universidad de Illinois y en 2005 lo trasladó a la Universidad de Cornell. Desde entonces, en sólo diez años, ha publicado 123 estudios, y su grupo de investigación no ha dejado de crecer: hoy en día está formado por más de 20 personas, entre profesores, doctores, estudiantes e investigadores visitantes que no paran de rotar.
mira mas de esto en http://www.elconfidencial.com/
Más que un centro de investigación, el laboratorio de Wansink parece un plató, con todo lo necesario para recrear el ambiente de un restaurante, un comedor escolar o la cocina de una casa. Su misión es clara: estudiar cómo comemos para enseñarnos a hacerlo mejor.
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Transtorno de Atrancon
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